Canta y canta

“Alabad a Jehová.  Porque es bueno cantar salmos a nuestro Dios.  Porque suave y hermosa es la alabanza” (Salmo 147: 1).

Érase en un solitario bosque, donde vivía una linda cigarra que cantaba y cantaba ininterrumpidamente.  Era muy feliz.  Sentía que el cielo azul sobre su cabeza era el responsable de alegrar sus canciones, y como muestra de gratitud a su amigo el cielo azul, seguía cantando y cantando. Eran esos días de verano en los que hasta la noche se mostraba clara por la suave luz de la luna, y las estrellas se ponían de acuerdo para que, con su brillo, la noche no fuera tan oscura.  Sus canciones se dejaban oír por todas partes, esa es la forma que usaba la cigarra para que sus enemigos no se acercaran ni le hicieran daño. Ella no se permitía estar triste, ni llorar, sino que continuaba con su canto incesantemente.

A ti te pasa igual que a la cigarra, cuando cantas el enemigo de tu alma se va.  Hay días que vas a estar triste, porque las cosas no te han salido bien, pero si te pones a cantar en vez de llorar, la tristeza se te va a ir del corazón, el enemigo huye. Cuando tus pensamientos están en Él, cuando le glorificas, cuando le agradeces a Dios por sus bondades, hay un corito que dice: “Canta y tus penas se van, Jesús te promete quitártelas”.

Te invito a que hagas la prueba, cuando estés triste, canta.  Notarás que Jesús te da Su gozo.

 

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