El ratoncito mentiroso

“Amaste el mal más que el bien, la mentira más que hablar justicia” (Salmo 52: 3).

En un lindo bosque, donde se perdía cualquier hombre que entraba, jugaba un travieso conejito que conversaba con un mentiroso ratoncito que por comerse todo el quesito nunca decía la verdad, siempre engañaba al conejito inquieto.  Un día el conejo cansado de sus mentiras le grito tan fuerte al ratón: “¡Mentirosoooo!!!!” Que hizo mover las hojas de las plantas e hizo temblar a todos los árboles del bosque.  Hasta las alas de las mariposas se agitaban.  Pero el ratoncito pasaba como un viento rápido, como una música, como un perfume de flores, estaba tan acostumbrado a mentir que no podía hablar verdad, y el conejito ya no creía nada de lo que decía el ratoncito.  Es que cuando decimos mentira, ya después no nos creen cuando hablamos verdad.  Y al conejo  travieso  le gustaba jugar mucho, pero ya no quería al ratoncito de amiguito y lo saco de ese lindo bosque.  El ratoncito se escondió en una cueva llorando, y hasta el día de hoy sigue temblando y le huye a todos, porque está sufriendo siempre por decir mentiras.

Si tú has dicho alguna mentira, pídele a las personas y a Dios que te perdonen, porque a Él y a nadie les gusta que los niños digan mentira.

Tags:

  • Digg
  • Del.icio.us
  • StumbleUpon
  • Reddit
  • Twitter
  • RSS

Leave a Reply

AD